Thursday, February 14, 2013

Tuesday, November 13, 2012

Wednesday, April 18, 2012


Isidoro Zorzano
El Siervo de Dios ISIDORO ZORZANO LEDESMA nació en Buenos Aires (Argentina) el 13 de septiembre de 1902 de padres españoles, que poco después regresaron a España y se establecieron en Logroño.

Desde la juventud se distinguió por su laboriosidad y por su seriedad ante cualquier compromiso. En el Instituto de Logroño tuvo como compañero de estudios al que sería fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, hecho que se revelará decisivo en la vida de Isidoro.

En 1927 terminó la carrera de ingeniería en Madrid, en la que fue ejemplo de aplicación y de espíritu de servicio con todos sus colegas. Estas cualidades resaltaron de modo aún más evidente durante sus años de ejercicio profesional (primero en Cádiz, luego en Málaga -de 1928 a 1936- y por último en Madrid). En una época de encendidos conflictos ideológicos y sociales en España, Isidoro conquistó, gracias a su probada competencia profesional y a su abnegado espíritu de sacrificio, un gran prestigio entre sus colegas y entre los obreros de la compañía de ferrocarriles en la que trabajaba. Movido por el deseo de realizar un trabajo bien hecho, cara a Dios, junto con un constante afán de acercar muchas almas al Señor, extendió su actividad a la enseñanza, y dedicó también tiempo y esfuerzos a varias asociaciones profesionales y a iniciativas de carácter social y asistencial en barriadas pobres.

El 24 de agosto de 1930, pidió la admisión al Opus Dei. Fue uno de sus primeros miembros, y dio siempre ejemplo de fidelidad indiscutida a esa llamada de Dios en medio del mundo. En 1936 se trasladó a Madrid, donde desarrolló un abundante apostolado en el ambiente universitario y con sus colegas de trabajo.

De 1936 a 1939, durante la persecución religiosa desencadenada en España y la sucesiva guerra civil, dio prueba de una valentía heroica: como ciudadano argentino, gozaba de cierta libertad de movimiento -aunque corría peligro, pues era conocido como católico-, y pudo ayudar material y espiritualmente a muchas personas, entre ellas a los miembros del Opus Dei que se encontraban aislados en la capital o encerrados en las cárceles.

A principios de los años cuarenta, aparecieron los primeros síntomas de la terrible enfermedad que en poco tiempo, le llevaría a la muerte: linfogranulomatosis maligna. Su unión con el Señor creció, de día en día, durante su prolongada agonía. Médicos, enfermeras, religiosas que le curaban quedaron asombrados al ver con qué alegría espiritual recibía los agudísimos dolores. Murió el 15 de julio de 1943, después de haber recibido la unción de enfermos de manos del fundador del Opus Dei.

Su vida manifiesta de modo cabal lo que es en la práctica el espíritu del Opus Dei: la búsqueda de la santidad en la vida cristiana ordinaria, en las entrañas del mundo a través del trabajo profesional ejercido con competencia, para iluminar todas las realidades humanas con la luz de la fe y del amor. Su fama de santidad se extendió pronto en todos los sectores de la sociedad. Entre 1948 y 1954 se instruyó en Madrid el proceso informativo sobre la fama de santidad, la vida y las virtudes del siervo de Dios; en 1964 se desarrolló en Montreal (Canadá) un proceso sobre una curación milagrosa atribuida a su intercesión.

Benedicto XVI cumple 85 años y 7 como Papa

Friday, August 05, 2011

Tuesday, May 03, 2011

Sunday, May 01, 2011

Wednesday, November 03, 2010

Juan Pablo II Santiago de Compostela. Credo in Unum Deum HD

Un video para recordar, y preparar la llegada del Papa a Santiago de Compostela

Friday, October 29, 2010

Claves del viaje de Benedicto XVI a Santiago de Compostela

Desde el Foro Sacerdotal saldrá un autobus con jóvenes para ir a ver al Papa a Santiago de Compostela.


Saturday, January 02, 2010

La Cruz de la JMJ se pasea por las calles de Vallecas


Envio el relato muy sintético de lo ocurrido. Digo muy resumido, porque hay miles de historias pequeñas, que sólo Dios las sabe.

El día 29 de diciembre recibimos la Cruz y el Icono de la JMJ, procedente de la Cárcel de El Soto en el Arciprestazgo de Los Alamos, de la Vicaría IV.

Esa noche en la Parroquia de Nuestra Señora de Los Alamos tuvimos ADORACION NOCTURNA en torno a la Cruz, con el Santísimo Sacramento expuesto en la Custodia. Fueron unas horas emocionantes, donde se palpaba el amor a Dios de estas gentes de nuestros barrios.

El día 30 de noviembre, a las cinco y media de la tarde, desafiando las inclemencias del tiempo, llevamos en PROCESION (habría que haber fotografiado las caras de la gente que nos encontrabamos por las calles) la Cruz y el Icono de la Virgen por las calles León Felipe y Pablo Neruda hasta la Parroquia de San Bernabé, donde Concelebramos los Párrocos del Arciprestazgo una Misa. Posteriormente siguió la Procesión por la calle de Benjamín Palencia hasta la Parroquia de San Alberto Magno. Por cierto León Felipe fue un Poeta del que son muy conocidos estos versos:

Hazme una cruz sencilla,

carpintero...

sin añadidos

ni ornamentos...

que se vean desnudos

los maderos,

desnudos

y decididamente rectos:

los brazos en abrazo hacia la tierra,

el astil disparándose a los cielos.

Que no haya un solo adorno

que distraiga este gesto:

este equilibrio humano

de los dos mandamientos...

sencilla, sencilla...

hazme una cruz sencilla, carpintero.

El día 31 en la Parroquia de San Alberto Magno fue un goteo constante de gentes que venía a venerar la Cruz. Tuvimos varias Misas y unas "Vísperas" por la tarde.

El día uno a las una de la madrugada comenzamos el Año 2010 de manera inmejorable. Tuvimos una Santa Misa en la Parroquia de San Alberto Magno, en torno a la Cruz y el Icono de la Virgen, rodeados de jóvenes del Arciprestazgo y de otras Parroquia de la Vicaría como Nuestra Señora de la Misericordia (vinieron Oscar y Pepe Luengo) y San Ramón Nonnato (vino José Manuel Horcajo). A continuación siguió la fiesta con una chocolatada.

José Luis

Friday, October 30, 2009

D. José Javier López Jacoisti reza ante la tumba de Isidoro




Hoy ha estado en la Parroquia de San Alberto Magno rezando D. José Javier López Jacoisti, que estuvo cuidando a Isidoro Zorzano, junto con otros, cuando cayó enfermo, hasta su muerte.
D. José Javier López Jacoisti después de rezar en la tumba de Isidoro Zorzano recordó cuando conoció a D. Isidoro en Zaragoza. Acompañaba Isidoro a San Josemaría, que pidió un crucifijo para que precidiera el Círculo, Como nadie tenía lo sacó de su bolsillo Isidoro Al terminar el Círculo, San Josemaría explicó lo importante que era llevar siempre un crucifijo para mantener la presencia de Dios, rechazar las tentaciones, y el egoismo; al final se lo dió a José Javier.
Cuando Isidoro estaba enfermo, un día que lo cuidaba D. José Javier, se puso muy mal, tuvo una crisis respiratoria y se temía que muriera; entonces llamó a nuestro Padre San Josemaría, que llegó corriendo, y le administró la Unción de enfermos. Pidió un crucifijo, y lo puso D. José Javier. Al final se recuperó Isidoro y fijándose en el crucifijo le contó a D. José Javier que delante de ese crucifijo -durante la guerra- se inspiró para decidir que D. Alvaro, D. Vicente y D. Eduardo se pasaran a zona nacional. Y que se pasarían el 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar.

Saturday, October 17, 2009

Traslado de los restos de Isidoro Zorzano a la Parroquia de San Alberto Magno


Traslado de los restos de Isidoro Zorzano a la Parroquia de San Alberto Magno

Saturday, July 04, 2009

Saber mirar y dar gracias a Dios



Ahora que mucha gente se va a descansar, os sugiero que sepáis descansar, mirando la naturaleza y dando gracias a Dios.

Molinoviejo 2009


Saturday, May 23, 2009

Carta del Cardenal Hummes sobre el Año Sacerdotal




Carta del Prefecto de la Congregación para el Clero presentando el Año Sacerdotal convocado por Benedicto XVI con motivo del 150 aniversario de la marcha al Cielo del Santo Cura de Ars.

EL AÑO SACERDOTAL

Queridos Sacerdotes:

El Año Sacerdotal, promulgado por nuestro amado Papa Benedicto XVI, para celebrar el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Bautista Vianney, el Santo Cura de Ars, está a punto de comenzar. Lo abrirá el Santo Padre el día 19 del próximo mes de junio, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y de la Jornada Mundial de Oración para la santificación de los Sacerdotes. El anuncio de este año especial ha tenido una repercusión mundial eminentemente positiva, en especial entre los mismos Sacerdotes. Todos queremos empeñarnos, con determinación, profundidad y fervor, a fin de que sea un año ampliamente celebrado en todo el mundo, en las diócesis, en las parroquias y en las comunidades locales con toda su grandeza y con la calurosa participación de nuestro pueblo católico, que sin duda ama a sus Sacerdotes y los quiere ver felices, santos y llenos de alegría en su diario quehacer apostólico.

Deberá ser un año positivo y propositivo en el que la Iglesia quiere decir, sobre todo a los Sacerdotes, pero también a todos los cristianos, a la sociedad mundial, mediante los mass media globales, que está orgullosa de sus Sacerdotes, que los ama y que los venera, que los admira y que reconoce con gratitud su trabajo pastoral y su testimonio de vida. Verdaderamente los Sacerdotes son importantes no sólo por cuanto hacen sino, sobre todo, por aquello que son. Al mismo tiempo, es verdad que a algunos se les ha visto implicados en graves problemas y situaciones delictivas. Obviamente es necesario continuar la investigación, juzgarles debidamente e infligirles la pena merecida. Sin embargo, estos casos son un porcentaje muy pequeño en comparación con el número total del clero. La inmensa mayoría de Sacerdotes son personas dignísimas, dedicadas al ministerio, hombres de oración y de caridad pastoral, que consuman su total existencia en actuar la propia vocación y misión y, en tantas ocasiones, con grandes sacrificios personales, pero siempre con un amor auténtico a Jesucristo, a la Iglesia y al pueblo; solidarios con los pobres y con quienes sufren. Es por eso que la Iglesia se muestra orgullosa de sus sacerdotes esparcidos por el mundo.

Este Año debe ser una ocasión para un periodo de intensa profundización de la identidad sacerdotal, de la teología sobre el sacerdocio católico y del sentido extraordinario de la vocación y de la misión de los Sacerdotes en la Iglesia y en la sociedad. Para todo eso será necesario organizar encuentros de estudio, jornadas de reflexión, ejercicios espirituales específicos, conferencias y semanas teológicas en nuestras facultades eclesiásticas, además de estudios científicos y sus respectivas publicaciones.

El Santo Padre, en su discurso de promulgación durante la Asamblea Plenaria de la Congregación para el Clero, el 16 de marzo pasado, dijo que con este año especial se quiere “favorecer esta tensión de los Sacerdotes hacia la perfección espiritual de la cual depende, sobre todo, la eficacia del ministerio”. Especialmente por eso, debe ser una año de oración de los Sacerdotes, con los Sacerdotes y por los Sacerdotes; un año de renovación de la espiritualidad del presbiterio y de cada uno de los presbíteros. En el referido contexto, la Eucaristía se presenta como el centro de la espiritualidad sacerdotal. La adoración eucarística para la santificación de los Sacerdotes y la maternidad espiritual de las religiosas, de las mujeres consagradas y de las mujeres laicas hacia cada uno de los presbíteros, como propuesto ya desde hace algún tiempo por la Congregación para el Clero, podría desarrollarse con mejores frutos de santificación.

Sea también un año en el que se examinen las condiciones concretas y el sustento material en el que viven nuestros Sacerdotes, en algunos casos obligados a subsistir en situaciones de dura pobreza.

Sea, al mismo tiempo, un año de celebraciones religiosas y públicas que conduzcan al pueblo, a las comunidades católicas locales, a rezar, a meditar, a festejar y a presentar el justo homenaje a sus Sacerdotes. La fiesta de la comunidad eclesial es una expresión muy cordial, que exprime y alimenta la alegría cristiana, que brota de la certeza de que Dios nos ama y que hace fiesta con nosotros. Será una oportunidad para acentuar la comunión y la amistad de los Sacerdotes con las comunidades a su cargo.

Otros muchos aspectos e iniciativas podrían enumerarse con el fin de enriquecer el Año Sacerdotal. Al respecto, deberá intervenir la justa creatividad de las Iglesias locales. Es por eso que en cada Conferencia Episcopal, en cada Diócesis o parroquia o en cada comunidad eclesial se establezca lo más pronto posible un verdadero y propio programa para este año especial. Obviamente será muy importante comenzar este año con una celebración significativa. En el mismo día de apertura del Año Sacerdotal, el día 19 de junio, con el Santo Padre en Roma, se invita a las Iglesias locales a participar, en el modo más conveniente, a dicha inauguración con un acto litúrgico específico y festivo. Serán bien recibidos todos aquellos que, en ocasión de la apertura, podrán estar presentes, con el fin de manifestar la propia participación a esta feliz iniciativa del Papa. Sin duda, Dios bendecirá este esfuerzo con grande amor. Y la Virgen María, Reina del Clero, intercederá por todos vosotros, queridos Sacerdotes.

Cardenal Claudio Hummes

Arzobispo Emérito de San Pablo

Prefecto de la Congregación para el Clero